Gestión de Peajes Variables

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La tendencia dominante a nivel internacional es el cambio de los precios fijos a precios variables en función de la demanda. Donde tiene una mayor visibilidad para el ciudadano es en casos como los billetes de avión y los hoteles. Esta tendencia está adquiriendo cuerpo en el ámbito de los peajes de autopistas. El caso de las autopistas es similar al de hoteles y aviones: un precio bajo llevará a unas ventas del 100%, pero a costa de los beneficios, mientras que un precio excesivamente alto provocará un descenso de ventas y puede llevar también a una pérdida de beneficios. El caso de las autopistas es más delicado, ya que atraer demasiada demanda llevará a la congestión de las mismas, lo cual implica un desplome del flujo y la facturación.

El caso de las autopistas es similar al de hoteles y aviones: un precio bajo llevará a unas ventas del 100%, pero a costa de los beneficios, mientras que un precio excesivamente alto provocará un descenso de ventas y puede llevar también a una pérdida de beneficios. El caso de las autopistas es más delicado ya que:

  • la variación de precios se actualiza cada pocos minutos
  • además atraer demasiada demanda llevará a la congestión de las mismas, lo cual implica un desplome del flujo y la facturación.

Por otra parte las políticas de peajes variables (Dynamic Toll Pricing) han adquirido en la actualidad un protagonismo relevante como componentes estratégicas de los Sistemas de Gestión Dinámica del Tráfico, especialmente desde la perspectiva de la Gestión Integrada de Corredores, con objeto de aliviar las situaciones de congestión en las redes viales, equilibrar los niveles de servicio en las arterias que componen un corredor y maximizar la eficiencia del rendimiento económico del sistema de peajes.

Betterways implementa sistemas de cálculo dinámico en tiempo real del precio óptimo del peaje. A través de la predicción de demanda se puede gestionar de forma proactiva en cada momento cuál es el precio de peaje que estimulará o amortiguará la demanda, para maximizar el flujo pero sin entrar en congestión, y por lo tanto maximizar el retorno de la infraestructura para el ciudadano, la administración y la empresa.